viernes, 14 de agosto de 2009

La noche de las otras personas

"The kids of today should defend themselves against the 70's / It's not reality / It's just someone else sentimentality / It won't work for you" (Mike Watts)

A pocos días de la Noche de la Nostalgia, las radios de los ómnibus ya han cambiado su programación al conjunto de canciones que Montevideo asocia con la más personal, y en cierta forma patética, de sus celebraciones. Creada por uno de los disc-jockeys más notorios de los tiempos de la dictadura, la Noche de la Nostalgia tiene la extraña peculiaridad de no responder a los modelos de nostalgia generales o adecuados para cada generación, sino de haberse quedado -por lo general- fosilizada en un momento musical determinado.

La Noche de la Nostalgia fue creada durante la edad de oro de los Disc-Jockey -una especie distinta a los DJ- como Lulo, Berch Rupenián, Henry Mullins y Pablo Lecueder, el hombre que la inventó en 1978, y de alguna forma tiene su eje estético en la música que ellos pasaban en aquel tiempo -ignoro qué era lo que pasaba Lecueder en las primeras de estas fiestas-, es decir, básicamente la música disco y pop de la década de los 70. Era plena dictadura militar, y estos disc-jockeys habían ocupado el vacío musical producido por la prohibición de casi todos los artistas locales de importancia, y por el aislamiento cultural de los procesos musicales de importancia en el exterior. Sería injusto adjudicarles el rol de carneros culturales a estos disc-jockeys, ya que la tendencia era mundial, pero es imposible ignorar que ellos musicalizaban, tal vez involuntariamente, la fiesta que en cierta forma tapaba de sonido y alegría el horror o el ostracismo al que estaban reducida la cultura nacional. También es imposible ignorar el mal gusto general de lo que se puede considerar ya un subgénero musical: los temas de la Noche de la Nostalgia.

En una entrevista que le hicieron recientemente en Freeway, el director Álvaro Brechner resumía en forma clara lo que pienso sobre la Noche de la Nostalgia, al hablar sobre algunas características de su película Mal día para pescar. Decía: "Eso tiene mucho que ver con la nostalgia, con esa cosa terrible que en Uruguay tenemos algo como tan marcado pero que es un sentimiento del que no puede venir nada bueno. La Noche de las Nostalgia, por poner un paradigma, es la cosa que más me deprime de Uruguay (...) Hace poco me enteré de dónde viene la palabra nostalgia: de "nosteo" y "ageo". Son dos significados: volver a la patria y dolor; es la idea de vivir volviendo al pasado con dolor, es la herida de volver al pasado. Eso es algo que me resulta trágico, porque impide absolutamente avanzar: ¿qué fantasí vas a tener si vivís en la nostalgia? Por otra parte es un sentimiento terriblemente poderoso, del cual es difícil desprenderse".

No soy un tipo nostálgico, realmente no paso ni una hora a la semana evocando momentos más fuertes, más intensos o más jóvenes de mi pasado. No estoy tan a disgusto con mi presente como para tener que meterme en una máquina del tiempo autista e intentar reproducirme como el que ya no soy ni nunca voy a volver a ser. Mucho menos como el que no fui. Pero, ¿tengo nostalgias? Claro que sí. Muchas, y estoy edificado sobre ellas.

Tengo nostalgia del enclenque muelle de la Parada 24 y de convertirnos en comandos con mis primos, disparándonos con metralletas invisibles entre los pilares de madera.

Tengo nostalgia de ir al cine con mi compañera de clase con la quería salir, de ese espacio de posibilidades antes de que prefiriera salir con otro, como lo hizo.


Tengo nostalgia de la blanquísima primera nieve de Chicago, y de no tener la menor idea de qué estaba haciendo allí.


Tengo nostalgia de la paliza que le dimos a aquel rugbier cuando decidió que Federico era muy bajito y que se merecía una trompada por hablar con una chica tan linda.


Tengo nostalgia de Silvio Rodríguez cantando sobre aviones ante el silencio más profundo y reverente que haya regalado una multitud.


Tengo nostalgia del abanico de gaviotas levantando el vuelo ante el primer rayo de sol en la punta rocosa de Cabo Polonio.


Tengo nostalgia de cuando P. usó mi brazo como almohada en el tren hacia Martínez y se quedó dormida.


Tengo nostalgia de la última noche antes de que ganara el voto amarillo, cuando ninguno de nosotros creía a pesar de las encuestas que estuviéramos viviendo en un lugar tan horrible.


Tengo nostalgia del cielo abierto alrededor del ombú de Luis de la Torre, cuando los arquitectos no lo habían cercado de edificios feos. Tengo nostalgia de las bicicletas y los perros callejeros de Pocitos, cuando no habían sido atropellados por marbuntas de autos modernos.


Tengo nostalgia de cuando no entendí "Desolation Row", pero supe exactamente lo que estaba diciendo.


Tengo nostalgia de aquella rubia desconocida que me apartó de la temida pista de una fiesta de quince, alrededor de la que giraba tímidamente, y me dio un beso de lengua. Tengo nostalgia de sus tetas, que me dejó tocar por encima de su vestido negro.


Tengo nostalgia de caerme de un taburete en un pub irlandés de Brooklyn, escuchando a "If I Should Fall From Grace of God", y de la belleza polaca de Michelle, que elegantemente se cayó del suyo minutos después y me hizo sentir mejor.


Tengo nostalgia de mi remera de Dead Kennedys pintada a mano.


Tengo nostalgia de Mike Tyson mordiéndole la oreja a Evander Holyfield, mientras lo alentábamos gritándole al televisor entre las mesas de Periplo.


Tengo nostalgia de lanzarme en skate por la bajada de 26 de marzo.


Tengo nostalgia de la silueta de Florencia en traje de baño, en una piscina entre las sierras de Córdoba, y de mis compañeros de clase reconociéndome finalmente que tenía razón y que no había ninguna otra en el liceo que estuviera tan fuerte.

Tengo nostalgia de subir a un escenario sin tener la menor idea de lo que estaba haciendo, con aparatos en los dientes y completamente sobrio.

Tengo nostalgia de conocer al panameño en un bar de Los Botes, mientras ambos intentábamos levantarnos a M. y nos mirábamos con recelo. Tengo nostalgia de cómo nos emborrachamos, muertos de risa, cuando la muy perra se fue con un surfista, ya convertidos en amigos instantáneos y compañeros de frustración.


Tengo nostalgia de ganar al pool.

Tengo nostalgia de la balsa de madera en el centro del lago artificial de Iporá, y de perder innumerables partidos de truco ante colosales oponentes locales.


Tengo nostalgia de mi tía, puteando como un camionero a los automobilistas que se le atravesaban por la Roosevelt, y diciéndome que no repita esas palabras frente a mi abuela o mi madre.


Tengo nostalgia de contemplar a un grupo de niños arrojándose por las dunas de una isla mediterránea en la película Kaos, mientras yo trataba de acomodarme en las incómodas butacas de Cinemateca Pocitos, convencido de estar viendo la escenificación perfecta de todos mis sueños.


Tengo nostalgia de casi todas las mujeres con las que estuve.

Tengo nostalgia del propoleo sobre mis terribles quemaduras de sol en La Paloma, de su mano refrescante, de pasar días sin comer entre tablas de surf, sin un mango ni ninguna preocupación.
Tengo nostalgia de estar sentados con Denise, totalmente agotados y semi-dormidos en un boliche y que empiece a sonar "Sympathy for the Devil". Tengo nostalgia de ella levantándose a pesar del cansancio y diciéndome, "tenemos que bailar la canción del diablo".

Tengo nostalgia de hacer dormir en mis brazos a mi sobrino, escuchando "Andalucía" por Yo La Tengo.


Tengo nostalgia de beber cerveza sobre el pasto de Villa Biarritz, examinando revistas subterráneas y planificando destruir la estética de Montevideo.

Tengo nostalgia de la voz de Zitarrosa como único sonido en la inmensidad sobrenatural del atardecer en un campo de Tacuarembó.


Tengo nostalgia de la siesta.


Tengo nostalgia de estar escuchando R.E.M. en Aguas Dulces, y sospechar que tal vez había estallado la Tercera Guerra Mundial. Pero no nos importaba porque nos sentíamos bien, ¿no es cierto?


Tengo nostalgia del acento exageradamente porteño de Denise y de caminar largas cuadras de Belgrano para beber el mejor vino, en pingüino, que haya tomado en mi vida.


Tengo nostalgia de mi último cumpleaños, hace tan sólo unos meses. Tengo nostalgia de encontrar al otro día mensajes alegres y dibujos garabateados por mis amigas en papeles, bajo los imanes de mi heladera.

Tengo nostalgia de las parejas bailando lambada a la tarde en la playa de Arraial D'Ajuda, lentamente, como cogiendo con infinita ternura, al sonido de "Caminando por la calle" de los Gypsy Kings.

Tengo nostalgia de ver una casa ardiendo en la noche de Punta del Diablo. Tengo nostalgia de cuando no había nada que hacer en ese balneario.

Tengo nostalgia del hechizo generado por un japonés tocando el Ave María con una armónica eléctrica en una de las paradas de subte de Park Avenue.

Tengo nostalgia de fumar largos porros en Parque del Plata y luego vaciar un árbol de nísperos, inesperadamente convertidos en la más deliciosa de las frutas.

Tengo nostalgia de sentarme solo en una mesa de La Ronda, volviendo de un concierto en homenaje a un amigo muerto, y escuchar por primera vez la versión de Johnny Cash de "Hurt", sintiéndo que cada palabra y cada nota me atravesaban como pequeños taladros de emoción en estado puro.

Tengo nostalgia de las chicharras.


Tengo nostalgia de traducirle a alguien "Kentucky Avenue" mientras la escuchábamos, y verla llorando ante la sorprendente evidencia de que existiera una canción tan triste.


Tengo nostalgia de la ominosidad sombría de la Cárcel de Punta Carretas, oscureciendo el barrio como si fuera el castillo de un monstruo.
Tengo nostalgia de los brazos que saludaban desde atrás de las rejas.

Tengo nostalgia del Darno recibiendo como el caballero que era a mi acompañante al concierto para el que él me había regalado dos entradas.

Tengo nostalgia de leer Trópico de Cáncer pensando que era un libro porno y de darme cuenta de que no estaba sólo.

Tengo nostalgia de ir a ver The Wall con mi madre, porque la película no era apta para menores de 18 años, y yo estaba lejos de tener esa edad o parecerla. Tengo nostalgia de su alegría al salir, contenta de haber podido compartir algo, aunque fuera una película anti-madres, con su hijo adolescente y voluntariamente incomunicado.

Tengo nostalgia de encontrar a P., radiante y aún soltera, en la playa de Punta Rubia. Tengo nostalgia del oscilante trayecto nocturno con Jorge por la playa hasta La Pedrera, cayendo en los pozos en la arena, totalmente colocados y sin poder dejar de reírnos. Tengo nostalgia de volver a encontrarla algo borracha en la fiesta de clausura de una fonda, y que deshaciéndose de sus numerosos pretendientes, nos concediera su compañía y su gracia asombrosa.

Tengo nostalgia de mis rituales de silencio en la iglesia de Gonzalo Ramírez, de encontrarme allí pensando por primera vez en mucho tiempo en forma correcta, con una plegaria en mis labios dedicada a un Dios en el que no creo, pero cuya liturgia parece apaciguar algunas partes de mi cerebro y mi pecho.

Tengo nostalgia de la cabezota de mi perro asomándose desde el recodo de la escalera, y del ruido que hacía su cola golpeando la pared cuando reconocía que era yo.

Tengo nostalgia del miedo de caminar por las calles nocturnas de Nazaré, con un guía que suponíamos que nos llevaba a una trampa. Tengo nostalgia del culo perfecto de Simone, semi tapado por su larguísima cabellera castaña, moviéndose al ritmo de la batida sensual de los tambores de Ilyé Ayé.

Tengo nostalgia de cuando eras la medida de todas las cosas.


Todas esas nostalgias pertenecen a un mundo extra-territorial y extra-temporal, imposible de definir con una estética, con una fecha determinada. Son magdalenas proustianas de mi patrimonio de recuerdos y estoy feliz de que estén conmigo; jamás se me ocurriría intentar revivir ninguna de ellas escenificándolas o regresando a los mismos lugares para que se repitan, algo que cualquier persona sensata sabe que es tan imposible como rejuvenecer. Ninguno de esos momentos tienen que ver con pistas de baile, con globos de espejos, con Boney M., con la nostalgia mimética de otras vidas que no son la mía, y el que algunos hayan ocurrido en Uruguay es totalmente irrelevante. Soy consciente de que la Noche de la Nostalgia, alimentada por camadas de nuevas generaciones, ha ido mutando, y que hoy en día comienza a parecerse más a lo que es Halloween en Manhattan -una buena excusa para disfrazarse y beber como un cosaco-, o lo que sería un carnaval en el que no se hubiera erigido un muro entre los que participan y los que observan. Y cualquier excusa es buena para pasarla bien, decía un tipo haciéndose un piercing en el glande.

Pero yo no salgo las Noches de la Nostalgia, no evocan nada de mis mundos ni de lo que me parece vital o divertido. Yo no colaboro con la imitación curricular de la alegría ni con la localización de la misma en el pasado. Y no salgo a beber los días en los que sale a hacerlo el palomaje que se contiene el resto del año. Fuck You and the Horse You Rode On.

67 comentarios:

Martín dijo...

Solo te puedo responder: http://noalalupa.blogspot.com/2008/10/nostalgia.html

(es de mi viejo blog) (NOSTALGIAAA!)

javier dijo...

Poniendome a pensar, tengo nostalgia de cuando pensaba que el 24 era para que salieran los viejos chotos que no salen nunca y hoy me doy cuenta que le estoy haciendo la cabeza a mi novia para ir a una de las mas pedorras. gracias ani por no darme bola.

Flavio dijo...

Primero y fundamental, gran, gran post acabaste de escribir.
Como no puedo decir mucho sobre él, haré un aporte personal sobre la Noche de La Nostalgia y las canciones que se pasan en la radio para promoverla.
Me molesta profundamente la idea de que ESA sea la música asociada con la nostalgia. El caso se agrava con mi generación. Puedo entender (e incluso compartir) que una canción de los Carpenters, de Abba, de Mamas and the Papas genere nostalgia. Son, en muchos casos, canciones de una tristeza y una emoción genuína y profunda. Pero, que nostalgia, que sensación agridulce puedo sentir con "En bicho bicho yo me convertí, cocodrilo soy"?.
Me acuerdo de tener 15 años y evitar ir a todos los cumpleaños como gesto de rechazo por esas canciones. Es verdad, las banderas que esgrimía a veces eran un poco dudosas (Smashing Pumpkins, Hole), pero al menos podía conectarme con esa música. Y no sólo eso, también podía saltar por la habitación con ella.
Ahora soy viejo y me enoja profundamente que los coetaneos a quienes respeto sientan nostalgia o sensación de diversión por canciones que, con razón y justicia, aberraban cuando eran más jovenes. ¿De eso se trata la nostalgia? ¿Sentir cariño por un tiempo inmensamente peor?
Al mismo tiempo, el otro día pasaron seguidas por la radio (no sé cual, estaba en un omnibus) "Here's where the story ends" de Sundays y "Luka" de Suzanne Vega, lo cual aumentó la calidad de una programación generalmente pauperrima. Ok, no son el segundo advenimiento de Jesucristo, pero al menos son canciones que generan un resorte emocional en mi cerebro. Problema es: nadie, jamás, las logrará poner en una fiesta.

lamaga dijo...

Me encantó el post Benito, gracias. Leer tus nostalgias detonó las mias. Calculo que procederé a enlistarlas, capaz para evitar perderlas definitivamente o por el mero placer de hacerlo.
Un abrazo.

xopxe dijo...

Benito, no se si quedas tranquilo que lograste transmitir lo que te planteas, pero seguro que queda muy bien escrito.
Algunos no tenemos ni ese consuelo: http://cargueconcuidado.blogspot.com/2009/08/las-luces.html

Tal vez el problema que planteas con la noche de la nostalgia es que no hay una nostalgia, sino por lo menos dos, completamente distintas en su naturaleza: una personal e intransferible, y otra grupal o social, que solo tiene sentido al ser compartida. La primera es la nostalgia de verdad,la que duele, y la otra es simplemente el placer de saber que se tiene algo en común con alguien.
Se me ocurre.

coriun goes to hollywood dijo...

Muy lindo el post Benito! De lo que no estoy tan seguro es que, como dice alguien en los comments, tu nostalgia sea tan personal en instransferible: todos la estamos comentando aca y todos nos hemos sentido aludidos de una forma u otra. Y aguante Boney M

Matías dijo...

Simplemente maravilloso!!!

Gracias por compartir tus nostalgias.

Mato

El autor dijo...

Tengo nostalgia de mi primer resaca. De estar un sábado de tarde, sólo en mi casa con frescos 14 años frente al fuego de la estufa a leña, con la ambigua sensación, de, por un lado haber hecho algo "malo", y por el otro entender que está bueno pagar ese precio por algo tan divertido y feliz, como lo es emborracharse.

Tengo nostalgia de la primera vez que escuché a Keith Richards cantando Hickory Wind.

Keeps calling me home...

El autor dijo...

Comparto, porque así todos disfrutamos más.

http://www.youtube.com/watch?v=ZZVVamm7g30

nico1138 dijo...

¿Por qué Smashing Pumpkins es una banda dudosa?

D.I.T dijo...

Me encantó el post. Nunca me gustó mucho salir el 24 de noche (bueno, cuando tenía 15-16 sí me gustaba) pero este año, por alguna razón, quiero ir a algún lado. Pero no a las fiestas que salen en la tele o en la radio. A alguna fiestita pedorra llena de gente divertida, a festejar que por fin tenemos una noche en que nadie tiene que hacer otra cosa y que todos podemos salir y estar en el mismo lugar, sin importarnos a qué hora despertarnos mañana, tal como en la facultad.

La nostalgia tiene niveles y es personal. Escuchar cómo en bicho, bicho se convirtió el gordo de Los Fatales puede ser horrible para muchos. Para otros, es el tema que estaban pasando cuando conociste a tal chica, es el tema que se cantó al final de tal evento que te demostró tal cosa.

La música siempre sirve para eso, para irnos explicando la vida y para poner mojones en nuestra experiencia personal de vida. Y a veces la mente no nos permite ponernos exquisitos y nos asocia un evento a un tema de cuarta.

Más allá de eso, sí, nostalgia es un mal término. La nostalgia implica tristeza, dolor, bien como vos lo decís. Lo que pasa es otra cosa. La noche de la nostalgia es más parecida a un high school reunion que a otra cosa.

Claro que depende de a dónde vas. Y eso es lo bueno, siempre que hay un inconformista, hay una fiesta distinta.

Walter Hego dijo...

Benito: Ah, sí, el muelle, la parada 24, Las Delicias ... Escenarios, durante un mes al año, de una de las épocas de mi vida que recuerdo con más nostalgia (los sesenta y los setenta).

Walter Hego dijo...

Benito: En realidad, los eneros los pasaba entre la 23 y la 24, a cuatro cuadras de la playa, en el chalet "Tomeu".

Cuando con mis viejos y mi hermana nos íbamos de la playa, al mediodía, hacíamos escala, antes de ir a almorzar, en el parador "Don Carlos". Aquellas cazuelas de barro con mejillones a la provenzal, la botella chica de Crush ...

Y sí, yo la nostalgia siempre la tengo a flor de piel y vos la provocaste, qué vas a hacer.

El Maik dijo...

No sé si hay una nostaglia o dos, en el sentido que menciona Xopxe. Pero en cierta forma pienso y siento, que son por momentos la misma cosa.

Jugar con metralletas imgainarias. ¿Habrá algo más típicamente folclórico de la infancia que eso?. ¿Será tan intransferible?.

Pienso que seguramente el sentimiento de comunidad se construye en base a cosas tan sencillas y significativas como algúnas de las que menciona Benito.

Pongo un ejemplo:
Hace un tiempo tres amigos me contaron como una noche muchos años atrás, mamados hasta la medula, coincidieron con Mandrake Wolf en un boliche de Cabo Polonio. Y cómo, en medio de ese éxtasis de alcohol, pidieron a Mandrake que estaba a medio metro envuelto en el mismo estado, que dedicara a uno de ellos "Amor profundo". Obviamente Mandrake accedió y cantaron los cuatro la canción, a voz en cuello y acompañados por la percusión a destiempo de una mesa de boliche, acondicionada en el momento para tal propósito.
En momentos como ese yo comprendo cabalmente una de las razones por la cuales ellos son mis amigos. Y si bien yo no estuve esa noche ahí, me hicieron participe de la historia, y cada vez que pienso en Cabo Polonio, Santa Teresa o cualquier parte de Rocha siento algo muy parecido a la nostalgia (o pongamosle el nombre que se nos ocurra) de ese momento.

Yo que se, y si, I feel fine.

Anónimo dijo...

Yo salgo a beber la mayoría de los días y no voy dejar de hacerlo por el palomaje .
XD
Firma: El RAck

benito dijo...

Flavio: si vos sos viejo, yo estoy escribiendo desde el sepulcro. Se me ocurre que "Luka" puede tener posibilidades de que la pasen en alguna fiesta, al fin y al cabo fue un éxito fenomenal en su momento.

Pero con el grueso de las canciones de la NDN pasa algo como ha ocurrido con la imagen de la sociedad yanqui en los últimos años 50 y primeros 60: de alguna forma se impuesto como el arquetipo de felicidad social, sólo porque algunos difusores culturales -en el caso que ejemplifico, algunos cineastas- vivieron su juventud en ese tiempo. No hay ningún motivo lógico por el cual, pongamos, Los Iracundos sea la banda por excelencia de la NDN, ya que su música no ha persistido en la programación habitual de los medios -con buenos motivos-, y la generación que los vivió como un éxito eventual ya no es el grueso de la gente que sale. Pero un evento tan profundamente conservador como la NDN genera sus propios rituales automáticos, y es esencialmente la celebración de una generación. Una generación de mierda, para ser específico, que representa todo lo de conservador, gris y terraja que hay en la sociedad uruguaya. La generación derrotada, asustada y reprimida (o auto-reprimida) del tiempo de la dictadura.

xopxe: yo no dudo que haya eventos o productos artísticos nostálgicos comunes a grupos generacionales. Lo que digo es que no hay disparadores de nostalgia comunes que respondan a un formato acumulativo. Al menos no para mí; no hay cosa que recuerde más de mi primera juventud que el deseo y la voluntad, con habituales resultados dolorosos, de no parecerme a mis comunes denominadores generacionales, por los que me sentía despreciado y a los que despreciaba. Para mí era más bien aquello que decía aquel viejo maraca de Manchester: "burn down the disco / hang the blessed DJ / because the music that he constantly plays / says nothing to me about my life".

¿Podría escuchar una canción así en el marco de una celebración que la reduce a objeto nostálgico? Sería como escuchar "La Internacional" en una reunión de la Cámara de Comercio.

benito dijo...

coriun: "pinta tu aldea y pintarás el mundo entero", decían, y es algo que creo totalmente. Por supuesto, que son experiencias totalmente transferibles -cambiando un nombre aquí y un lugar allá-, lo que no le veo, en mi relación con ese sentimiento agridulce que se llama "nostalgia", es ninguna conexión con una celebración bailable. Es una empatía ocasional con la que cada uno lidia de distinta forma dependiendo cómo y dónde esté.

Y en realidad no soy enemigo de Boney M, por casualidad no incluí dentro de mi sucesión de nostalgias, un breve viaje a La Pedrera en la que Boney M se convirtió en la banda de sonido perfecta y totalmente bizarra, teniendo en cuenta los participantes del mismo.

El autor: mi primer resaca estuvo relacionada con un breve papelón familiar que prefiero olvidar. Curiosamente "Hickory Wind", en la versión en vivo de Gram con Emmylou Harris, y para darle la razón a quién decía que las experiencias aparentemente más personales pueden ser comunes, fue -junto a "Calvary Cross" de Richard Thompson y "China Town" de Luna- parte de las tres canciones que escuché más en mi estadía en NYC, y me alcanza escuchar dos compases para acordarme de un montón de cosas bellas.

D.I.T.: a mí me gustaría que el leit motif fuera otro, y que la fiesta no fuera una cosa excepcional, como algo que sólo puede realizarse en relación a algo muerto, como el pasado.

WH: Sí, pasé toda mi infancia entre Las Delicias y el Pocitos de la zona del ombú; dos barrios que cambiaron más que Michael Jackson, y a los que no puedo reconocer hoy en día. De hecho cambiaron tanto que cuando menciono mi procedencia me doy cuenta de que automáticamente me imaginan como crecido en cierta idiosincrasia (cheta), sin tener la más puta idea de lo barrio -en el sentido más pluriclasista e integrado de la palabra- que fueron en otros tiempos.

benito dijo...

El Maik: Conozco a Mandrake y además de ser un gran compositor es un tipazo, y un tipo realmente divertido con el que tomarse una copa.

Ahora, si no fuera justamente así, es decir, por la bonhomía de Mandrake, tus amigos lo habrían sometido a una de las peores torturas a las que se le puede someter a un músico: el ser confrontado, e invitado a participar, con la ejecución -en el sentido tanto musical como de fusilamiento- de una canción propia en un ámbito público. Pero como dice Shakespeare: all's well that ends well

benito dijo...

Rack: me parece bien tener independencia de beberaje, pero yo no salgo, bah, vaya uno a saber...

Como buen cultor de la mesa llena de vasos, y considerándome un buen bebedor, me incordia horriblemente el contacto con gente que no está acostumbrada a hacerlo, y que se pone exageradamente efusiva, intrusiva, ruidosa y, en muchos casos, violenta. Que se vayan a cagar; si no saben manejar que no manejen.

El Maik dijo...

Benito:

Con respecto a la anécdota que contaba, el asunto es que de hecho Mandrake estaba "tocando" en ese boliche cuando ellos le pidieron que dedicara a fulano "Amor profundo". Y a partir de la afabilidad y disposición de él terminaron Mandrake y mis tres amigos, -portadores entre los cuatro de una curda para quinientos sin embargo- cantando como anormales y haciendo percusión con una mesa.

O sea, al final en realidad ellos más que invitar a Mandrake se invitaron a ellos mismos. Lo cual, pensandolo un poco, de repente no mejora el asunto, pero yo pienso que hay momentos en que la empatía habilita esas situaciones.

Y brindo por eso.
Salud!

xopxe dijo...

Ah no, no me convencen. Se podrán describir con la mismas palabras o referir al mismo objeto, pero las nostalgias son de cada uno, completamente personales. Uno es nostálgico sobre la experiencia de uno, no de otro. Podemos compartir los disparadores de la memoria, pero no la memoria.
Lo ilustraré con una diálogo (un método pedagógico que saqué de un libro, já)

- Fá, es como esa vez que se les vieron las tetas a la tipa en el dibujito japones aquel cuando era pendejo...
- Pará, te referis a Dolbuk, en canal 4?
- Ese, ni me acordaba como se llamaba. En serio lo viste?
- Ja ja! Cómo no, cuando lo vi pensé que estaba teniendo visiones! La tipa salta del agua a recoger el bikini, fue un segundo...
- Tal cual, y yo le pregunté a todos el mundo si lo había visto, y nada! Y además el dibujito iba de robots y nosequé, nada que ver...
- Mismo, que locura...
[silencio]
- Mirá que eramos unos nabos.
[silencio]
- Cierto. Te acordás de [continua]

Acá es todo nostalgia social, fiestera, excepto la parte de [silencio],que es la otra. Pueden creer que están hablando de lo mismo, pero no es así.

O capaz que los que no hablamos de lo mismo somos nosotros, yo que se.

xopxe dijo...

Complicidad es la palabra, no nostalgia. Listo el pollo.

Eu dijo...

Mike Watt debe ser el único tipo que puede lograr que Eddie Vedder suene digno.

Yo escuchaba el programa del Darno en la radio, y una vez llamé a la radio y le pedí "El paseo de la desolación". Yo no conocía la canción pero había leído la letra en el libro de Los Juglares (creo que era de J. Ordovás) y el Darno se me puso a explicar que row no es paseo y me dio toda una charla divertidísima sobre el título y sus posibles (malas) traducciones. Después pasó la canción, Dylan cantaba... With a voice like sand and glue. His words of truthful vengeance they could pin us to the floor. Brought a few more people on
And put the fear in a whole lot more...

Yo vi la pelea Tyson - Holyfield en el Valerio, y francamente nunca se me ocurrió hinchar por Tyson.

¡La siesta! Esa es una nostalgia posta.

N dijo...

El otro día, mientras mi madre me decía que era una injusticia que Berch Rupenian estuviera fuera de las radios para, acto seguido, elaborar teorías conspirativas bizarras, pensaba en escribir algo sobre la nostalgia. Iba a empezar diciendo "Objects in the rear view mirror may be look bigger than they really are", pero después me di cuenta que la frase que aparece en los espejos retrovisores laterales de los autos en realidad era otra y me frustré.

Me alegro de haber encontrado este post, ahora ni siquiera tengo que escribir algo sobre la nostalgia y me puedo dedicar a hacer el surtido de vodka y jugo de naranja para llevar a la fiesta en la casa de una amiga y pensar en que tengo nostalgia de cuando mi higado estaba sano.

N dijo...

Aclaro que consumo alcohol todos los fines de semana, y por ende soy 52 veces menos paloma de los que toman solo la noche de la nostalgia. Matematica simple.

Walter Hego dijo...

Benito: Ésa es otra cosa (o zona) que tenemos en común, porque yo pasé mi adolescencia y mi juventud muy cerca del ombú, en la calle Parra del Riego, y supe frecuentar el finado Fray Mocho, en Bulevar España y Libertad, que a fines de los setenta supo ser algo así como la segunda casa de los integrantes de la comunidad editora del también extinto "La voz de Pocitos", el diario del rioba.

En la casa de "La Voz", dicho sea de paso y ya que estamos pa los recuerdos, fue donde fumé mi primer cigarrillo de faso (o de fumo, como se le decía entonces), mientras escuchaba Tubular bells.

Tengo la impresión de que esto ya las conté en un comentario a alguna otra etrada de tu blog, hace tiempo. Parece que me repito. No sé si alarmarme o consolarme diciéndome que es común que los viejos, además de ponernos nostálgicos, digamos las mismas cosas una y otra vez.

javier dijo...

Aca donde vivo yo (cordoba) se hacen fiestas similares y hasta hay bares con tematicas dedicadas enteramente a esto de la nostalgia (ochentosa) donde grupos de mujeres solas se juntan a beber y levantan la voz para escucharse entre el elevado volumen de la musica al punto de volverse todo una gran tortura sonora que ni en las pesadillas mas negras de Merzbow. Asi que por lo visto es un fenomeno nefasto que se da en distintas latitudes..

benito dijo...

Maik: bueno, eso es otra cosa, y si se lo tomó bien -o si se había tomado unas cuantas, lo cual no me extrañaría de Mandrake- supongo que no habrá sido una gran ladillada. Además, been there, done that.

xopxe: estamos hablando de lo mismo. Además están los casos en que un mismo hecho despierta reacciones diametralmente opuestas, incluso entre amigos, en relación a si un recuerdo es recordado con nostalgia o con horror. O los casos, nada raros, en que una experiencia más bien nefasta luego es recordada con nostalgia por todo lo que connota.

Pero la nostalgia no es un sentimiento despreciable ni necesariamente autolesivo. Es historia personal y la historia siempre edifica algo. Y son puntos en común; hace un tiempo en una reunión de ex compañeros de liceo, estábamos yo y otro amigo recordando cosas de aquellos días y otro amigo, para pijearnos un poco, nos dijo "pero paren de vivir en el pasado, siempre las mismas historias de hace mil años". Y la verdad es que, más allá de que las historias eran divertidas, en los últimos años no habíamos compartido nada realmente importante, y esas historias eran la evidencia de un afecto que nos seguíamos teniendo -o suponíamos que seguía allí- entre personas que han dejado de tener puntos en común.

Eu: Para ser sincero, creo que yo iba por Holyfield -estoy seguro de que había estado de su lado en la pelea anterior, cuando Holyfield iba de punto-, pero la mayor parte de los presentes prefería a Tyson. Con el tiempo he aprendido a estimar a Tyson, un personaje mucho más simpático desde que empezó a perder.

benito dijo...

WH: Creo que el Fray Mocho sigue existiendo bajo otro nombre. Yo solía ir cuando tenía amigos y novias de Arquitectura, pero lo abandoné cuando su dueño gallego -en un ataque de insólito mal gusto- decidió iluminarlo a día con tubolux. No se puede beber bajo luz blanca.

javier: no me extrañaría que en Córdoba hicieran cosas similares que en Montevideo, los cordobeses -más allá del acento gracioso- se parecen más a los montevideanos que los porteños. Pero creo que la diferencia clave es que acá es algo institucionalizado -de hecho la NDN ha sido declarada de interés cultural o algo así- e increíblemente masificada. De hecho sale más gente esa noche que en Navidad.

costero08 dijo...

XOPXE......creo que definio exactamente a eso que llaman la noche de la nostalgia........
COMPLICIDAD....algo tan simple como exitante....
De eso se trata esa experiencia por la que decenas de miles corren, aun a pesar del abotarramiento y a la faltas reales de posibilidades de disfrutar de esa verdadera complicidad, tan buscada y tan exquiva.
Esa complicidad es un fenomeno sensorial, que quienes participamos de otros eventos, llamemoslos politicos, tambien, porque no, sabemos disfrutar y nos produce esa extraña sensacion de que con tan solo mirarnos, todos sabemos que pensamos..
Nos sucedia tambien en epocas en las que esa complicidad nos reflotaba a la vida, y nos hacia ver que habia algo en lo que no estabamos solos........tremendo tema.........vaya si lo sera......

maxiquaye dijo...

cambio un poco de tema, alguno estuvo en el show de tricky? que grande el negro. el publico bastante lamentable, la gran mayoria mas preocupados en sacarse fotos y hacer lobby. se escuchaba el murmullo general cuando bajaba el volumen de la banda en algunos temas. igualmente el negro salvó la plata, realmente un grosso

Walter Hego dijo...

Benito: Durante un tiempo, el ex Mocho existió con otro nombre, es verdá. Pero hace meses que cuando paso por ahí lo veo de cortinas bajas y sin ningún cartel sobre la puerta, así que me temo que fue.

Menudo hijo de puta, el tiempo. Como escribió Huxley, "time must have a stop".

benito dijo...

A confesión de partes, relevo de pruebas. Después de haber escrito este bonito post, terminé saliendo y bebiendo hasta las putas horas en la NDN. Ni en mí puedo confiar.

lucía// dijo...

estuve en colonia y en santa ana hace unas semanas. no conocía uruguay. mis amigos, mi novio y yo nos reíamos de eso de la noche de la nostalgia, estaba por todos lados y, además, la noche de la nostalgia de colonia se hacía en un lugar que se llamaba AMNESIA. de no creer.
uno de mis amigos me pasó tu blog para seguir riéndonos de la locura de la nostalgia.
pero qué sorpresa encontrar este blog, fue como asumarme al agujero de wonderland.
adoré tus nostalgias, seriamente te lo digo.
un abrazo.

El Maik dijo...

Benito:

No me extraña. Bueno, después de todo no es una "traición" muy grave.

Lo jodido sería si aparte de esto en Octubre terminaras votando al Frente!!.

Saludos.

Anónimo dijo...

Es difícil compartir hechos nostálgicos con una persona que no conozco, como es mi caso contigo benito. Pero sin embargo, hubo un párrafo que llegó al sector nostálgico de mi mente; la balsa en el medio del lago de Iporá; sigue estando allí y la belleza de ese lugar tan desconocido para el común de los uruguayos, también. Un lugar hermoso, y los players de truco locales, efectivamente, casi invencibles.

Saludos,
Sebas.

El Profe dijo...

En el transcurso de un asado al otro dia de la NDN me puse a escuchar con mi cuñado -en un muy buen equipo de audio- un par de CDs que me grabaron. Uno con con temas de Yazoo ( Situation , Don´t go ) , de Men Without Hats , B52,Falco, Radioactive de The Firm, Everybody want´s you, etc. Que sonido , loco . Soy yo o ya no se hace musica con esa calidad hoy en dia ? Me refiero a la calidad tanto en sonido como en lo que hace a los temas.
Y después la seguimos con la ensalada Graffiti...ustedes recuerdan lo que sonaba Riga ? o la calidad de composiciones como La lluvia cae sobre Montevideo ?
A mi ningun tema de hoy me llega como los de esa época.

benito dijo...

lucía: qué bueno lo de "Amnesia". Estaría bueno hacer "La noche de la amnesia". En plan The Hangover.

sebas: sí, Iporá es uno de los grandes secretos -al menos para los montevideanos- uruguayos. Un lugar tan extraordinario como San Gregorio.

profe: no, en cuanto a sonido no era una buena década. El estilo de mezcla de moda era muy efectivo, sobre todo para escuchar por la radio, pero super-rudimentario en cuanto a concepción (batería altísima y repetitiva, el sonido reducido a tres o cuatro timbres). Pero compositivamente había un mayor respeto hacia el concepto de canción, que hoy en día es más que nada un soporte para una coreografía visual.

El Profe dijo...

A cual sonido te referís ? al de las bandas uruguayas de Graffiti o a las europeas como Yazoo ,o el caso de Falco ?

Graffiti sonaba como se podía, que vas a hacer, en el 90% de lo temas pusieron caja de ritmos -se ve que para abaratar horas de estudio-, que querés.
El caso de Zero es aparte, me acuerdo que era una bateria electronica, no caja, y el resto del sonido impecable. Y un vocalista como nunca mas hubo uno.

El Profe dijo...

El Iporá es un lago entre colinas , de los pocos sino el unico que hay en Uruguay. Casi todo el paisaje de Tacuarembó-Rivera es hermoso . La geografía cambia totalmente desde que pasás el Batoví.
Es muy recomendable hacer la muy en mal estado ruta 31 entre Tacuarembó y Salto. Ahi se entiende perfectamente la inmensidad de nuestro territorio y el concepto de desierto verde.
Todo Tacuarembó es para recorrerlo escuchando a Darnauchans.Sus calles y sus alrededores te recuerdan a "Nadie". San Gregorio te recuerda a "Por los medanos blancos" o "Canción dos de..".
Nunca entendí porqué luego él renegó siempre de ese origen.
"Ya no soy del norte, de donde seré, señor aduanero digamelo usted ..."

costero08 dijo...

El Profe
Para entender al Darno, y su reniegue respecto sus origenes, tendrias que adentrarte en el tormento de sus emociones y sus afectos.
Muy triste. Un suicida en potencia, que finalmente sucumbio a esa fuerza interrior tan negativa.
No fue el unico...tristemente......

benito dijo...

Profe: no, no fue caja de ritmo; fue la misma batería eléctrica (un instrumento felizmente fuera de moda) para todas las bandas. Y en términos de sonido, suena, pero es más bien atroz. Todas las bandas pop mundiales tenían más o menos el mismo esquema de producción sonora.

Por otra parte, es lógico que el de Iporá sea único en relación a la geografía habitual de Uruguay, ya que es un lago artificial.

Nunca me pareció -hasta hace poco (para ser específico al escuchar la obra de Omar Tagore)- que el sonido del Darno fuera muy tacuaremboense, siempre le encontré un elemento muy urbano, muy capitalino. No me parece que él haya renegado -al menos por lo que lo conocí- de Tacuarembó, en absoluto, pero cuando vivís treinta años en otro lugar es lógico que estés más identificado con este último lugar (y de hecho que seas más parte del mismo que del primero). Pero más allá de lo que haya podido decir, el Darno colaboró hasta el final con su entorno de Tacuarembó, mantuvo canciones como la "Canción 2 de San Gregorio" en su repertorio -la única de aquel primer disco que mantuvo toda su vida- y siempre lo escuché hablar con mucho cariño de aquellos pagos.

Walter Hego dijo...

"Canción 2 de San Gregorio" es una hermosísima canción y probablemente la que más me gusta del Darno. For what it's worth (otra canción que me gusta mucho, dicho sea de paso).

la petisa dijo...

PROFE: yo creo que el norte de Tacuarembó (como bien decís vos, después del Batoví), junto con algunas zonas de Rivera, deben ser de lo más hermoso que tiene este país. Conozco bastante bien cuanto caminito vecinal hay por esa zona... (Aclaro que no soy de Tacuarembó, ni vacaciono por allí) Hace muchos años que vengo trabajando en esos lugares, trabajo que incluye en ocasiones las escuelas rurales y sus niños. Y muchas veces lo hago teniendo al Darno de fondo con "De Corrales a Tranqueras", canción que cantaba con una dulzura increíble...

Con respecto al Iporá, confieso que a mí en lo personal no me gusta mucho. Grande fue mi sorpresa hace unos años cuando, de recorrida por zonas rurales de Paraguay, me enteré que Iporá quería decir "qué lindo!" en guaraní; y, ya que estamos, les cuento que cuando les pregunté que quería decir Tacuarembó, los paraguayos empezaron a reír a carcajadas y no quisieron traducir el término...por lo que pude sacar, "embó" es una "mala palabra".

En fin...de nostalgias y afines, debería llamarse este post :)

El Profe dijo...

No se si estamos hablando de lo mismo, pero que querés que te diga...para mi el sonido de Yazoo, Eurythmics, Alphaville, Falco, MWHs...es espectacular.

En el caso de Graffiti , me parece que el que no usó la misma bata que el resto fue Tabaré, no ?

No entendi bien que pensás del sonido tacuaremboense de Darnauchans. Quien es Omar Tagore ?

Y por ultimo yo lei varias entrevistas en que se distanciaba bastante de Tacuarembó. Se que su entorno o barra de amigos como Carlos Da Silveira o el "Bocha" Benavides eran de allá , eso es cierto.

El Profe dijo...

Costero .

Es así. Incluso el recitaba -como introducción a una de sus canciones- unos versos que decian "no maldigas al alma que se ausenta....".
De todas maneras creo que fué el unico de su linea familiar materna que no llegó a tal extremo.No quiere decir que no lo haya intentado.

xopxe dijo...

Petisa, un paraguayo una vez me explicó qué significaba "tacuarembó", pero por lo viste reemplacé el dato en mi memoria con alguna otra cosa. Creo que caña (como tacuara, obvio) participaba de alguna manera. Era algo ordinario y gracioso a la vez.

Personalmente, entre Canciones Para No Dormir la Siesta / Maria Helena Walsh y la música de principios de los noventa, digamos Nirvana y RHCP, hay un agujero. Con algo asi como cariño solo recuerdo a "Cum On Feel the Noize" de Quiet Riot, que descubrí en un LP "Hot Hits del '84" (o 85 o lo que fuera), y el Close to Me de The Cure en un casette grabado de la radio por un amigo. 20 años después de oir el Close to Me por primera vez, al escuchar una versión en mp3 me enteré que tenía un voz extra cantando bajito... La magia del casette, ja.

Walter Hego dijo...

Petisa: "Tacuarembó" quiere decir "pija parada".

morfina dijo...

me acuerdo de ver kaos una noche larga de 2004 o 2005. éramos cinco en Pocitos, bien distribuidos. me acuerdo de la jarra y del lobizón, y de un epílogo que me movió de la silla. y, como con otras pocas películas, la rara y muy elemental sensación de privilegio de haber sido una de las pocas que estuvo ahí para verla. en fin, tengo nostalgia de las experiencias intransferibles. creo que es por eso que en parte no entiendo una fiesta así.

isma_mushotoku dijo...

Siempre pensé que la noche de la nostalgia es para la gente que vive la música en relación a su vida y la asocia a su biografía y recuerdos personales

(también están los mamertos o un etc. de gente muy variada claro está)

Pero en relación a los nostálgicos de la música, creo que son gente que no se han colgado lo suficiente con la música como expresión artística y no la vive en forma "atemporal", sino que la conecta con sus propios recuerdos y con ella expresa motivos biográficos personales.

Son gente más "apolínea" que "dionisíaca", siendo generosos, porque lo apolíneo tiene una fuerte impronta artística.

(Todo esto más allá de la pavada mediática y consumista, claro está)

Yo tampoco soy nostálgico, debe ser por mi poca memoria. De todas maneras vivo mis recuerdos como historias que dicen mucho del hoy, o con las soy capaz de expresarme.

Agustin Acevedo Kanopa dijo...

Es muy raro, benito, pero cuando alguien cuenta nostalgias tan íntimas y tan engañosamente sencillas, en cierto modo las siento como si fueran mias (en ese sentido habria sí, algo de esa indiferenciacion entre lo propio y lo ajeno, como esas falsas nostalgias de la NDN, pero creo que el sentimiento mio hacia este post va por un lugar muy diferente).

Tenia pensado hacer una lista sobre mis nostalgias, pero me parece que llenar de mi historia espacios que le pertenecen a otros es una costumbre que de hacerse repetitiva puede resultar algo molesta.

Me quede pensando en la identificación de las personas de mi edad o un poquito mayores con la generacion nostalgica setentosa y creo que hay una vuelta de tuerca interesante. Creo que no hay identificaciones en juego en ese asunto, creo que mas bien, lo que uno intenta en la noche de la nostalgia es posicionarse desde el lugar de ese escucha o bailarin hipotetico sobre el que aquella musica sí tenia pleno sentido. Es decir, no juega la identificacion de uno, precisamente creo que es lo contrario, en ese ligero distanciamiento, en ese no tomarse las cosas demasiado en serio (nombrame a alguien entre los veinte y treinta que baile como Tony Manero sin haber en eso un verdadero residuo de burla), es que se juega el verdadero atractivo. Tal como decia Zizek en un articulo sobre pornografia y estetica de los cuarenta, es por esa misma razon que la celebracion de la nostalgia de algo siempre esta cargada por un dejo de ironia. Creo que en ese sentido la nostalgia de otros si es la nuestra, pero procesada y prostituida de una manera distinta.
(El pasado 24 tenia pensado hacerme una camiseta que dijese "Tu nostalgia no es la mia", pero justo mi camiseta disponible para tales situaciones estaba media chivada.

Hay una frase que me quedo picando y que en cierto modo esta relacionada con la cita al director de cine que traes a mencion, y es cuando decis:
"jamás se me ocurriría intentar revivir ninguna de ellas escenificándolas o regresando a los mismos lugares para que se repitan, algo que cualquier persona sensata sabe que es tan imposible como rejuvenecer".
Esa frase me hizo acordar a una de mis escenas favoritas de la literatura uruguaya, y es la de Linacero haciendo caminar por La Rambla y Eduardo Acevedo a su Cecilia, intentando lograr recapturar esa epoca en que todavia era Ceci, un momento que, por supuesto, nunca llegara a revivir, dejandolo solo con su presente y su jodida nostalgia (algo mas jodido que nostalgia, pero a lo que me es imposible de enontrar un nombre)

Manzanilla y Sal dijo...

leer tu post me hizo ponerme a escuchar "23" de blonde redhead una y otra vez.

me había olvidado cuanto me gusta esa canción.

gracias.

Walter Hego dijo...

Isma: ¿Es posible no vivir la música en relación con la vida de uno y no asociarla a los recuerdos personales?

Para mí, eso es algo natural e inevitable. Así como ciertos olores evocan experiencias pasadas, la música tiene también esa capacidad. La música, sin que uno se lo proponga, queda ligada al momento y las circunstancias en que uno la escucha, y volver a escucharla años después dispara el recuerdo.

En cuanto a eso de los nostálgicos de la música no se han colgado lo suficiente con la misma en tanto expresión artística, disiento. Quizá haya quienes sólo escuchan oldies (aunque lo dudo), pero también habemos quienes, además de disfrutar de la música de épocas pasadas y de lo que evoca, somos perfectamente capaces de disfrutar de música que jamás habíamos oído (la cual, como es obvio, no está asociada aún con ningun tiempo ni circunstancia, por lo que mal puede hacer que recordemos nada).

xopxe dijo...

Agustín, eso del distanciamiento ciertamente juega, y no es exclusivo del fenómeno de la NDN. Hay mucho de eso en la propia "estética retro" de esta década. Hay una imagen cool en vestirse como un nerd de los '80, reivindicar el cassette y la Atari en remeras y tocar música sintetizada en 8 bits. La estética del 90% de los avisos de tv para jóvenes, bah. Y este look es cool para muchos que ni siquiera lo vivieron por ser demasiado jóvenes. Qué mas distanciamiento que eso, eh?.

Y menos mal no intentaron ese truco de marketing con la estética, digamos, del punk español de los '80, la revista Fierro y RanXerox. A mi personalmente se me hubiera partido el corazón. Bueno, sospecho que no hubiera funcionado de todos modos.

Es que esto recuerda algo que dijo Benito: este tipo de celebración encierra algo de falta de respeto, o de juego como vos decis. Y hay cosas con las que no se juega, ché.

Agustin Acevedo Kanopa dijo...

En realidad pensaba, justamente, mas en la estética ochentosa que se reivindica, onda la NDN formato reite de la nostalgia.

Aun asi, yo, por ejemplo, soy fanatico del film noir americano, festejando cada uno de los momentos en que Humphrey Bogart dice exactamente lo que uno sabe que va a decir, o en esa forma de caminar con las manos en los bolsillos de las gabardinas que casi ninguno de nosotros tiene hoy en dia (Me acuerdo de El samurai de Melville, esa forma casi robotica en que Alain Delon se mueve, esquiva disparos y neutraliza enemigos). Esa fascinacion es, justamente, la misma forma de operar sobre una nostalgia que obviamente nunca vivi

Con respecto al respeto de algo, o la intocabilidad de ciertas insignias, yo estoy a favor del vilipendio de cualquier simbolo de epoca, siempre y cuando se aspire a cierto carácter transgresor, o que le de una nueva significacion al termino, y no un mero extravio, una falsa excursion con pasaje de vuelta.
Cuando la recapitulacion de lo retro queda solo en la ironia no aporta nada, solo en ese momento que se vuelve a archivar, en ese tongue in cheek del que solo obtenes un monton de proto-hipsters

Emiliano dijo...

Recién hoy leí el post.
Maravilloso!!!

Gracias Benito por transportarme, a través de tus recuerdos, a algunos lugares míos, que hacía rato no visitaba.
La nostalgia, que sensasión tan rara, tan metida en nosotros. Será que como somos un país de inmigrantes nuestros abuelos nos transmitieron en alguna medida ese recuerdo del país abandonado y se nos quedó para todo.
Nuevamente gracias Benito por este regalo.

El Maik: cuantos recuerdos santa teresa, el cabo, los 13 de enero en esos lugares
Salú hermano

Saludos

El Profe dijo...

Estimado Emiliano
Has tocado un tema muy interesante: la nostalgia como característica de nuestra gente . Y hay quienes dicen también de los argentinos , en especial la del porteño.
Esto tiene varias puntas . Habría que preguntarse, por ejemplo, cuando decís "tan metida en nosotros" : quienes son "nosotros" ?
Somos los mismos uruguayos los que caminan por 18 de Julio, con ropas viejas ,desalineados , los que suben a un atestado colectivo que va por 8 de Octubre ? son la misma clase de persona que vive en un barrio cerca de la rambla y va a trabajar en auto?
Alguien dijo una vez "el brasilero no es alegre, es ignorante e irreflexivo, los uruguayos somos pesimistas porque somos informadamente conscientes de la realidad".
Otros dicen que es porque alguna vez fuimos otra cosa, como país.
Agunos dicen que es el clima.
Yo la verdad no la tengo clara.

yo no fui dijo...

todos asociamos la música con cosas vividas. el tema es que mucha gente solo escuchó música en su juventud, y por ende asocia música con esa etapa de su vida. por la tanto se da que para gran parte de la gente se da la formula 'música de hace veinte años= felicidad', y de ahi toda la industria de los oldies y las maximas "ya no se hace música como la de antes, etc.

Walter Hego dijo...

Vos no fuiste: Ah, pero eso es otro asunto, Digo, no mezclemos las cosas: al margen de la nostalgia que uno sienta o deje de sentir, lo cierto es que ya no se hace música como la de antes.

mseo23 dijo...

..el otro dia recordaba cuando tenia 17 y no podía entrar a ningun lado y con mis amigos pasabamos la mayor parte de la noche buscando un lugar donde no les importase eso. Era mas tiempo caminando que en el boliche esas noches. Cada vez que escucho un tema de buitres me acuerdo de esa época y de sentirme terriblemente adolescente. Lo peor que ahora tengo 21, fue hace menos de 5 años y lo siento tan lejano...

El Profe dijo...

Y cuando tengas 40 a los 21 los vas a sentir muy cerca.El tiempo vuela , my friend.

Anónimo dijo...

genial post

Anónimo dijo...

hola, leo tus apuntes y descubro que tu nostalgia sobre tyson y hollyfield está en otro sitio, fue en tu cumpleaños en el underbar en pantalla gigante.chau.

Anónimo dijo...

una cosa Batoví quiere decir "pecho de mujer" y Tacuarembó " lanza parada", si quieren darle connotación "eróstica" todo bien, pero imaginense a los indios gritando "tacuarembó" en un malón, lo que menos se te ocrría era pensar en voltiar sino rajar. gracias.

benito dijo...

Fuck you anónimo; mandá un reconocimiento o no me corrijas. Y es totalmente cierto: el día de la oreja de Tyson -me acordé claramente cuando lo dijiste, porque mi memoria es la de un pez dorado- yo estaba en Underbar. El día que evoqué fue el del primer triunfo de Holyfield contra Tyson, sin mordiscos. Pero ahora me quedé dudando acerca de a quién alentaba. Creo que mi simpatía por Tyson es tardía, de cuando ya era un loser.

Anónimo dijo...

buenísimos tus posts, como siempre, es un placer leerte. danke.

fd dijo...

bastante bien, salvo los fragmentos izquierdosos que me rechina, es más fuerte que yo